Manuel llegó a casa temprano
 Manuel volvió a casa muy tarde, a eso de las dos de la mañana, cabizbajo, pensando en si todo lo que hizo en la vida se debió a un afán por intentar ser coherente consigo mismo, o simplemente por instinto de supervivencia, pensaba en las jornadas interminables en asambleas clandestinas en los comités obreros de la fábrica allá por el 76, en el reparto furtivo de panfletos esquivando a los esbirros del sindicato vertical, en la lucha obrera en la democracia (donde cada vez habÃa menos luchas, casi no quedaban obreros y de poco servÃa la democracia), además se preguntaba si valÃa la pena haber llevado una vida donde el honor y la palabra, regirÃan su destino dándoles más sinsabores que alegrÃas.....
Manuel era un hombre sencillo con hábitos sencillos y como vicio conocido su inseparable paquete de lucky strike, llevó una vida como cualquier otro, hijos, hipoteca y algunos destellos burgueses que podÃa pagarse en épocas de bonanza.
Esa mañana los techos de chapa oxidada y paredes de hormigón de la fábrica cobraron un valor incalculable, los sentÃa como propios, como una parte de él donde se dejó la vida que le faltó pasarlo con  su hijo, el lugar donde se ganó la vida y casi perdió la salud. A Manuel le habÃan despedido.
Abrió la puerta, soltó las llaves en la mesa de la cocina, se fumó un cigarrillo y cuando aún no habÃa terminado de consumirse fue a besar a su hijo como hacÃa todas las noches, y entonces,  empezó a sonreÃr......
...............su hijo estaba leyendo "El capital"